Algunos entendidos dicen que la programación será “el inglés del siglo XXI”. Lo afirman por lo crucial que será para desarrollar la mente y preparar a los niños para un mercado laboral donde, precisamente, lo que más escasea son los profesionales con formación tecnológica. Es el famoso déficit de titulados STEM (acrónimo en inglés de ScienceTechnologyEngineering and Mathematics).  

Es un hecho que cada vez hay menos estudiantes en las facultades de Informática o Telecomunicaciones, al tiempo que se multiplican las demandas de las empresas de profesionales formados para diseñar páginas web, lidiar con grandes bases de datos o luchar contra los hackers que comprometen la información de las compañías.

Herramienta para mejorar el razonamiento y la creatividad

Pero no hay que ver la programación solo como una vía para conseguir un trabajo a medio o largo plazo, sino también como una herramienta que fomenta el razonamiento, que estructura la mente de los niños y que ordena sus ideas. Crear aplicaciones o juegos “mejora habilidades fundamentales como la lógica, la creatividad y el pensamiento abstracto”.

Niños programando.

El método utilizado en las clases infantiles de programación para sacar adelante proyectos es dividir el trabajo en etapas cortas e ir poco a poco solucionando los problemas. Es un trabajo colaborativo y de prueba y error, como en muchos entornos profesionales de desarrollo. Programación básica, desarrollo y diseño web, creación de aplicaciones y videojuegos y robótica suelen ser las materias que se ofrecen. 

Los lenguajes de programación de hoy poco tienen que ver con los que en los años 80 sirvieron a muchos para iniciarse en la informática, como el Basic ejecutado en un legendario Spectrum sobre la insípida pantalla de fósforo verde. Ahora, para hacer más amena la cosa y animar a los pequeños a la programación desde edades tempranas, todo es más visual y entretenido. 

Los mejores sistemas de programación visual por bloques

Tenemos la llamada “programación visual por bloques”, que da los conocimientos necesarios para diseñar y desarrollar aplicaciones en un entorno accesible y sencillo para los principiantes. Estas son las herramientas más destacadas en este entorno: 

  • Scratch. Fue desarrollada por el MIT Media Lab y no requiere escribir ni una sola línea de código. Está pensada para hacer animaciones o juegos. Su interfaz es muy amigable y visual y permite profundizar en conceptos básicos a la vez que prepara a los más pequeños (a partir de 10 años) para otros lenguajes más complejos. Su versión para móviles y tabletas está disponible como Scratch Jr.
Niña aprendiendo a programar.
  • Blockly. Es de Google y también es muy visual. Los comandos (en realidad bloques de colores) se pueden combinar como piezas de un rompecabezas. Además, el resultado se puede exportar y generar código en PHP, JavaScript, Python, Dart y Lua de una manera asequible. 
  • TynkerCon esta herramienta, la programación también se convierte en un juego. Se trata de una plataforma educativa basada en HTML5 y JavaScript. Con ella, los más pequeños tienen la posibilidad de crear juegos y programas arrastrando y uniendo bloques de código sin necesidad de utilizar código fuente. Está pensada para que los niños le saquen todo el partido a partir de los ocho años.  
  • Alice. Es una herramienta gratuita y sencilla de programación 3D destinada a enseñar los conceptos de lenguajes de programación a objetos como C++. Utiliza el enfoque sencillo de bloques de construcción, de manera que los niños crean juegos o animaciones programando movimientos de la cámara, modelos 3D y escenas.

Programación de robots

Además de estos lenguajes muy visuales, existen opciones de programación de robots, normalmente basadas en la programación por bloques y que incentivan la motivación de los niños. En esta línea, destaca Mindstorms, perteneciente a una de las marcas jugueteras más famosas del mundo: Lego.

Para los que quieran lidiar a la vez con hardware y software, está Arduino, en realidad una placa con un microcontrolador y un entorno de desarrollo, y que sirve para aprender electrónica y programación al mismo tiempo. Sirve, por ejemplo, para construir pequeños motores que se accionan con sensores o para convertir una información en una acción como puede ser encender y apagar una luz. Una opción interesante a partir de 14 o 15 años. .

En un nivel más avanzado, está la programación no visual, que permite acercar los lenguajes utilizados por los profesionales a los más pequeños, pero eliminando complejidades. Un buen ejemplo serían los lenguajes HTML o Python. El primero es el corazón de las páginas web. Es un lenguaje de etiquetas muy gratificante para el usuario. Por ejemplo, basta con poner una palabra entre las etiquetas <strong> y </strong> para que una palabra aparezca en negrita.

Por su parte, Python es un lenguaje multiplataforma con una sintaxis sencilla, por lo que su uso tampoco presenta obstáculos. Su potencia hace que se emplee en redes sociales y herramientas tan populares como Pinterest, Instagram o Dropbox y que las empresas demanden a muchos profesionales que lo conozcan. 

Páginas web de interés

Hay decenas de lenguajes de programación para niños, y miles y miles de proyectos posibles. Para estar al tanto de todo lo que se está haciendo y ver tutoriales de muchas de estas herramientas, la Unión Europea tiene en marcha el proyecto CodeWeekEU, que además permite dar visibilidad a iniciativas de programación en el ámbito educativo y ayuda a los profesores interesados a iniciarse en la materia

Otra página interesante es la ONG Code.org, dedicada a extender las nuevas tecnologías en colegios de todo el mundo. Code.org, que está respaldada por gigantes como Amazon, Facebook, Google o Microsoft, ofrece múltiples tutoriales para iniciarse en muchos lenguajes de programación, unos materiales que además están clasificados por edades y que en ocasiones recurren a protagonistas de películas, como Frozen o Star Wars, o a juegos como Minecraft. Todo para cautivar a los más pequeños.

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